sábado, 20 de octubre de 2007

Animación “Para Niñas”: ¿Hay sexismo detrás?


Lo primero que uno piensa cuando alguien le menciona que una serie de animación está dirigida a público femenino, y que además público femenino joven, nos imaginamos una serie de cursis imágenes en las que vemos muchos caballitos de colores, peluches, arcoíris y estrellitas. Tras esa visión, lo más seguro es que muchos de nostros procedemos a decir mentalmente “No gracias”, convencidos de que, si un dibujo está dirigido a niñas, de seguro va a ser muy aburrida y tonta.
¿Hasta qué punto está justificado este prejuicio? ¿Estar dirigido a niñas es una etiqueta de mala calidad? Tal vez me equivoque, pero considero que la división entre series animadas para niños y niñas empezó a darse (O al menos se volvió más notoria) ne los años 80, en donde prácticamente todas las caricaturas debían vender una serie de juguetes para, digamos..."justificar su existencia" en un mundo capitalista.
Y fue en esa época, en done se marcó por primera vez, una línea profunda entre los dibujos que verían los chicos y los que verían las chicas.
Mientras los chicos veían historias de acción, aventuras, robots y monstruos en lucha constante contra las fuerzas del mal, las niñas también tenían sus heroínas, sólo que en vez de pelear con armas y robots usaban cosas como….rayos de arcoíris, corazones, estrellitas, y disparaban discursos acerca de los sentimientos, la bondad y lo lindos que eran estos. Curiosamente, los villanos en muchos casos eran presentados como terribles y crueles a pesar del aparentemente cursi contexto de las tramas, y no sorprendía que una especie de demonio-centauro perdiese al enfrentarse con unos ponis multicolores...




                                                      Escena de la segunda película de Los Cariñositos
 "Rose Petal Place": Una serie para niñas de los años 80 algo menos conocida, que también se basaba en una línea de juguetes.
Claro que esto de la "lucha" entre personajes muy malvados y héroes un tanto cursis no se daba en todas las series para niñas: Habían casos como "Jem" que solía ser descrita como una suerte de "mezcla" entre Barbie y Madonna, en donde la música y el "glamour" eran mezclados con tramas que envolvían amoríos, manipulaciones e intrigas, que en cierta medida evocaba a las telenovelas y dramas románticos live-action.
Ahora bien, vuelvan atrás, a la época del colegio, a la hora del recreo. Imagínense a los chicos jugando con sus Transformers, sus G.I.J.O.E., sus Thundercats, hablando del episodio del día.
Imagínense que le dirían al que lo verían jugando con un Cariñosito o una muñeca de Rainbow Brite. Cielos, no quiero ni pensar en el linchamiento y la marginación que recibiría ese niño.
Y ahora, de vuelta a esta época, series como Transformers, Thundercats y similares son recordados con nostalgia, mereciendo su adaptación fílmica, las series para chicas son aún sinónimo de cursilería y tramas ñoñas.
Lo peor es que este desprecio está muchas veces justificado.
Está bien que las series para chicas tengan que tener su cuota de “Lindura”, pero lo cierto es que los escritores no se esforzaban gran cosa para diseñar a sus personajes e historias.
Y peor que el esquematismo era lo increíblemente insípidas y aburridas que les resultaban para cualquiera que no fuera el público objetivo de estas producciones...
¿Era justo este tratamiento? ¿Acaso las chicas eran incapaces de entender temas más profundos(o al menos más interesantes)? ¿De verdad a todas las chicas les gustan las historias bobas y superficiales, con tal de que tengan unos cuantos peluches y accesorios?
Ahora bien, la cosa en Japón era algo distinta. Siendo la cultura japonesa predominantemente machista, ya la división de géneros en el manga y el anime empezó ya desde los años 60 y 70.
Curiosamente, si bien parecía que muchas de estas series adolecían de los mismos defectos que las su contraparte norteamericana (exceso de lindura, muchos animalitos, la búsqueda de un príncipe azul), algunas llegaron a trascender el género, atrapando a más de un espectador que se encontraba fuera de su demografía objetivo.




Por ejemplo, pensemos en Candy, una niña huérfana que no tenía una vida exactamente muy fácil, pero aún así se esforzaba para sobrellevar las horribles dificultades a las que se enfrentaba. Y como una telenovela, más de uno seguía el impredecible desarrollo de la historia llenos de viajes, amoríos, funerales, rivalidades, etc, etc…



Pero no era la única. También aparecieron series como “Lady Oscar” (La rosa de Versalles), un drama histórico que narraba apasionadamente los años previos a la Revolución Francesa, mezclando personajes reales con imaginarios en una cautivante trama llena de romanticismo, con virtudes suficientes para cautivar a cualquier
espectador, pese a su antigüedad.
Pero también los 80 afectaron al dibujo japonés. Poco a poco, con la popularidad de las idol –singers, también las series se orientaron hacia los sueños, mascotas y un enfoque en general algo más comercial que sus dramáticas predecesoras de los años setenta.



Con la llegada de los 90, la situación se torno un tanto más complicada. “Sailor Moon” se convirtió el primer anime de chicas mágicas en hacerse popular en todo el mundo, pero al mismo tiempo le trajo una imagen de excesiva ligereza a este subgénero del shoujo, siendo consideradas por muchos como series que consisten en presentar chicas lindas en minifalda con joyas y accesorios, más preocupadas en soñar con chicos guapos que dedicarse a salvar al mundo. No todas claro, pero la mayoría en llegar al occidente eran considerados como "clones de Sailor Moon" por muchos otakus. Con el paso de los años, la división entre los animes shoujo y shonen ya no es tan marcada como solía serlo en décadas anteriores, siendo muy común ver series shonen con elementos de romance, personajes "bishonen" así como series shoujo con muchos elementos de acción y tramas más serias y oscuras, al punto que algunos mangas como "X 1999" podrían pasar como Seinen debido a la oscuridad y violencia de su trama. Aún así, existen todavía muchos prejuicios con respecto a los mangas y animes realizados para la demografía Shoujo, siendo todavía asociados por muchos con romances pastelosos o formulaicas series de chicas mágicas. La variante un poco más adulta del shoujo, el Josei no es tan conocido como su equivalente masculino Seinen, a pesar de contar con tramas más maduras, como es el caso de la serie, Usagi Drop. 



De vuelta a Occidente, los Estados Unidos se han encargado de hundir aún más la imagen de las animaciones dirigidas a las niñas, consistiendo más que nada en burdos productos comerciales como “Bratz”, “Trollz” o las recientes películas para video de Barbie, en cuyas tramas lo único que importaba en estas series era estar a la moda, ser bonitas y populares y hablar de chicos.

 
Por otro lado, series como “Ginger” hacían esfuerzos por incluir mensajes positivos que contrastasen la superficialidad de otras aniamciones dirgidas a niñas pequeñas, algo que sin duda era rescatable, aunque en sí la serie por momentos caía en momentos de sentimentalismo y clichés 
propios de las series escolares.



 En fin, aunque muchas de estas animaciones parezcan hacer demasiado énfasis en aspectos como la superficialidad y el materialismo (Considerando que muchas de estas son realizadas con motivos comerciales), eso no ha impedido quealgunas de estas incluyan algunos elementos o personajes e interesantes, que demuestran que pese a todo, estas animaciones tienen el potencial de ser más de aquella percepción negativa que sus detractores tienen al respecto de las mismos. Hay más de una serie de animación japonesa, clasificada como shoujo que ofrecen tramas interesantes con heroínas mucho más complejas. Series como “Paradise Kiss” (Josei) o "Kare Kano"(shoujo) o muchas de las películas de Hayao Miyazaki (cuyas heroínas son casi siempre mujeres) muestran que se puede (y se debe) aspirar a ser más que un comercial de muñecas, accesorios y peluches.




Cuando yo escribí este artículo, nunca pude haberme imaginado que una serie basada en la  franquicia de My little Pony pudiese llegar a ser tan popular en la web...Si ese éxito es merecido o no, yo se lo dejo al criterio de quienes leen la presente entrada de este blog, aunque casi parece una especie de "compensación" por tantos años de desprecio y burla para las animaciones dirigidas a las niñas.