lunes, 5 de abril de 2010

Eduard Nazarov- There was once a dog

De Profundis- El idioma de la música



El visionado de esta co-producción portuguesa/ española, dirigida por Miguelanxo Prado (Diseñador de personajes de la serie animada de “Men in Black” una de las pocas caricaturas basadas en películas de acción real que salvaría de la quema) resultó una experiencia muy especial para mí, más aún tomando en cuenta de que la vi poco después de quedarme decepcionado con la desastrosa “Planeta 51”.
Sin duda, uno de los grandes problemas de las producciones animadas que se realizan fuera de los grandes estudios es querer imitar el estilo de las compañías más famosas (Digamos, Disney, Pixar y Dreamworks) Esto, en sí no es malo; al fin al cabo es algo lógico querer imitar a los que son mejores, a los que tienen más popularidad…Pero dadas las condiciones (En muchos casos precarias) en las que estas películas se producen, esto conlleva a resultados blandos y con poca sustancia, que terminan perdiéndose en la oscuridad.



Es por ello que “De Profundis” resalta, y cautiva, no tanto por la belleza de sus imágenes (Aunque los diseños sean magníficos) ni por la complejidad de su animación (La cual de hecho, es muy sencilla, usando imágenes fijas a las que se le añaden movimientos leves y sutiles, para crear el efecto de animación: Si bien la técnica digital que añade movimiento a los diseños de Prado le da a los personajes un toque un tanto rígido y robótico, no por ello se pierde la hermosura y expresividad de los mismos, y lo que es más importante, tampoco pierde la sutileza ni la emotividad, aunque esta misma no sea muy intensa) sino por su fascinante lenguaje visual, cuyo discurso no imita el de ningún otra película que se haya hecho antes.



La trama, en sí misma, no es más que una ilusión (Tal como la animación, y el cine en general, son medios ilusorios) una fábula, un cuento de hadas, algo “kitsch” si se prefiere.



Pero el modo en que esta historia está expresada es de una riqueza tal, que a pesar de sus limitaciones técnicas, consigue evocar sentimientos y emociones.
“De Profundis” no es como “Fantasía” de Disney; es decir, no es un intento por darle forma a la música por medio de la animación, sino que más bien, es la música el esqueleto y alma de la película, la que define texturas, colores y formas.
En “De Profundis” no hay una historia concreta, el menos no en el sentido convencional: “De Profundis” es como la música; sentimientos y asociaciones, ensoñación y espectro en un mar de colores sutiles, estáticos pero maravillosos.




También el silencio y el ruido son música en “De Profundis”; prueba de ello es la escena más conmovedora de la película, en la cual un anciano ciego vuela una cometa, acaso como si fuera plenamente consciente de la hermosura de la cometa, a pesar de su invidencia. Ese tal vez sea el único mensaje de este filme: La belleza está allí, aunque no podamos verla, y seguirá allí, así no haya nadie para apreciarla.




Me imagino que para muchos espectadores está película resultará de lo más frustrante por su falta de una historia…Y no dudo que para muchos no pasará de ser más que un conjunto de imágenes bonitas sin ninguna trascendencia. Pero para mí, resultó una experiencia de lo más enriquecedora, en la que se demuestra la importancia de buscar un lenguaje y una voz propios, y la maravilla que es pensar(y también soñar) de una forma distinta, para lograr así obras que trasciendan los países y las épocas.