jueves, 14 de octubre de 2010

El Pato Lucas: CazaMonstruos


Durante los años setenta y ochenta, se realizaron varias películas basadas en los Looney Tunes, en las cuales se realizaba una antología de algunos de los mejores cortos protagonizados por los clásicos personajes. Sin embargo, a pesar de la buena calidad de los cortos en sí, la historias creadas para unir estos cortometrajes bajo una misma trama, eran por lo general, un tanto débiles y forzados, una mera excusa para presentar el magnífico trabajo realizado por los animadores en las décadas anteriores.



A la estructura narrativa de estas películas les faltaba dinámica, así como una trama sólida, que tuviese valor en sí misma, y no solamente ser un simple “muestrario” de cortometrajes clásicos.
“El Pato Lucas: CazaMonstruos” (Daffy Duck QuackBusters) es, posiblemente, la mejor de estas películas antológicas, con una trama mucho más lineal, y capaz de crear un nexo mucho más fuerte entre las animaciones que eran incluidas en la trama, enmarcadas dentro de la temática del terror paródico.
La secuencia de apertura “Night of the Living Duck”, era un gran homenaje al cine de terror (Tanto el clásico como el de la década de los ochenta, en el cual esta película apareció) así como al mundo de los cómics y tiras cómicas de culto, con una gran cantidad de referencias y parodias.
El resultado final era bastante divertido y convincente, con una trama que respetaba la esencia de los personajes, cuyas personalidades habían quedado plenamente establecidas en las décadas pasadas: Lucas, como el pato codicioso y alocado, condenado a fracasar de antemano; Bugs, el relajado suertudo, que siempre triunfa; mientras que Porky era el que añadía la nota de cordialidad, el gentil y despistado personaje secundario que termina robándose el show.
Sin embargo, lo mejor de todo esto, es que, a diferencia de las demás películas antológicas, la trama avanzaba, se desarrollaba de una forma mucho coherente y satisfactoria, llegando así a un sarcástico y memorable epílogo.
Este fue el último proyecto en el cual Mel Blanc (Muerto en 1989, un año después de haberse estrenado esta película) brindó su voz a los personajes. Los Looney Tunes no volvieron a aparecer en ningún otro largometraje (Si descontamos los cameos en “¿Quién Engaño a Roger Rabbit?”) sino hasta 1996, en la fallida “Space Jam”. A pesar de los numerosos esfuerzos por actualizar a los personajes, ningún esfuerzo logró igualar a los formidables originales, los mismos que han sido capaces de perdurar a lo largo de la historia, a pesar del paso del tiempo transcurrido.






Hair High


La nostalgia por los (supuestamente inocentes) años cincuenta permite la elaboración de numerosas producciones, tanto para el cine (Como Volver al Futuro, Terciopelo Azul y Vaselina) como para la televisión (La clásica serie “Días Felices” es suficiente ejemplo)
Desde luego, la animación no podía ser ajena a esto: En “Planeta 51”, la ambientación extraterrestre es recreada de forma semejante a la de Norteamérica, durante los años 50…Un terreno en donde una versión idealizada de las familias y de las relaciones amorosas no resulta forzado o poco convincente. Y también es el terreno propicio para las clásicas “películas de Serie-B” (Las mismas que adquirieron una mayor popularidad durante este período) en donde la tranquila vida en los suburbios era irrumpida por un suceso extraño o fantástico.
“Hair High” de Bill Plympton, es un homenaje a ese cine, a la vez que es una subversión de las edulcoradas recreaciones de la década de los Cincuenta, así como de la típica historia de un perdedor desadaptado que triunfa, añadiéndole un giro de terror sobrenatural, así como el característico humor chocante y exagerado por el cual Plympton es tan conocido, sin mencionar su peculiar estilo de animación, el mismo que demuestra (Una vez más) como, a diferencia del cine de acción real, lo imposible no resulta muy descabellado ni fuera de lugar.
En sí, la historia es muy sencilla: Spud, el nuevo chico en el pueblo, ofende accidentalmente a Cherri (Voz de Sarah Silverman) la “reina” de la escuela preparatoria, por lo que su novio, Rod (Voz de Dermont Mulroney) el infaltable matón peinado con gomina, le obliga a convertirse en el sirviente de su novia como compensación…Terminando Cherri enamorándose del perdedor, como era de esperarse.
Es simplemente increíble como Bill Plympton se las ingenia, por medio de su humor mordaz, hacer que esta trama super-conocida adquiera unas dimensiones insospechadas, en las que abunda el humor negro y las situaciones del carácter más surreal. Aquí no hay melodrama, ni mucho menos, alguna clase de “pathos” forzado, bajo la forma de “moraleja”: Las intenciones del director no son más que las de entretener, cosa que logra con creces.
Incluso el elemento de terror sobrenatural que cierra la trama, resulta ser de lo más propicio para esta película, cerrando el relato en forma más que satisfactoria.
Plympton sigue fiel a su estilo visual, de forma que este largometraje, a pesar de haber sido realizado en el 2004, tiene un aire a las animaciones realizadas a principios de los noventa, en un tiempo antes de que las animaciones digitales (Y en Flash) ejercieran su dominio en el medio animado.
En las obras de Plympton, las formas y las texturas pueden extenderse y estirarse de las formas más increíbles y descabelladas que uno pueda imaginar, con ángulos y situaciones imposibles: Basta el más leve incentivo para que un rostro normal (O al menos, uno aparentemente normal) se tuerza en una serie de muecas, bien sea de dolor y jocosidad: La aparición de dos muertos vivientes no es tan absurda en un contexto en donde están presentes personajes como un profesor fumador, que al toser vomita (literalmente) hasta los intestinos, o en donde los peinados se alteran de acuerdo a las emociones.


Considerada por su autor como una de sus obras más personales, “Hair High” demuestra que No todo está dicho con respecto a las historias repetidas hasta el cansancio: Es una muestra de cómo dependiendo la forma en la que es narrada, un cuento, en apariencia de lo más trillado, puede adquirir una perspectiva completamente nueva. También es una clara muestra de las posibilidades técnicas de la animación, un testimonio de lo más rotundo acerca de lo absurdo que puede llegar a resultar querer hacer animaciones “realistas” cuando precisamente, la esencia de este medio es lograr todo aquello que resulta imposible por medio del cine de actores reales.



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Elfen Lied


Al igual que Serial Experiments Lain o Evangelion, “Elfen Lied” es una serie que ha dividido a los fans del anime entre aquellos que la consideran una obra maestra, y aquellos que la consideran sobrevalorada. Sin embargo, el caso de esta serie es un tanto más extremo que las dos series anteriormente mencionadas, debido a su extrema violencia, gore, y desnudos.
Pero más que nada, por la violencia y el gore: Elfen Lied es constantemente (y con razón) considerada una de las series animadas más sangrientas que alguna vez se hayan hecho, en la que un solo episodio pueden verse litros y litros de sangre. De hecho, algunos espectadores han abandonado la serie luego de ver tan sólo el primer capítulo, dado que ya desde el comienzo, hay un gran despliegue de violencia, vísceras y sangre.
Desde luego, esta violencia resultaría ridícula si la trama resultase ser completamente vacía y banal. Y, si bien algunos aspectos de esta serie recaen en algunos de los clichés de muchos animes mediocres (La comedia sin gracia de los animes “harem”, la marcada estupidez de los personajes “adorables” y claro, las “orejitas de gato” que aquí quieren hacer pasar por cuernos) también posee una trama intensa y dramática, en la que estos clichés se tuercen de la forma más cruel y perversa, revisando temas como la crueldad humana y el drama de la extinción (Temas que son examinados de forma más sutil en animes como Evangelion o Death Note)
Elfen Lied no sólo es explicita en su violencia, sino también en sus emociones: Con tan sólo trece episodios (Y una OVA) “Elfen Lied” puede provocar una amplia gama de sentimientos, dado que aquí se mezcla desde lo más crudo y despiadado hasta una ternura extrema, que bordea lo cursi, incluso lo telenovelesco.
Si bien en el aspecto cómico esta serie no sobresale mucho (Los momentos supuestamente chistosos se sienten más incómodos que divertidos) la inclusión de “gags” o elementos ligeros sirven como balance a las partes más brutales de la trama (Brutales no sólo por la sangre, sino también en el plano psicológico, siendo algunos puntos de la historia excesivamente crueles)
A nivel de animación, la serie está muy bien trabajada, aunque estoy seguro que a más de un espectador le parecerá extraño que personajes con un diseño que parece más propio de animes “cómicos” o románticos, se vean envueltos en una medio de situaciones de violencia extrema (Series como la Higurashi, y NaruTaru provocan una reacción similar, debido a la mezcla de elementos “adorables” con violencia y escenas de mucha crueldad)
A nivel argumental, la serie es muy irregular, alcanzando algunos picos de suspenso y tensión, los mismos que son arruinados por secuencias forzadas de melodrama (Las cuales, como ya dije antes, llegan a parecer sacadas de una telenovela) Aún así, su brevedad juega a su favor, dado que, con sólo trece episodios, la trama avanza con bastante rapidez, sin demasiados elementos superficiales o de relleno.


No sorprende que el público esté dividido con respecto a esta serie: Los excesos de Elfen Lied bien pueden ser considerados como un aspecto positivo o negativo dependiendo del espectador.


Finalmente, no podríamos dejar de mencionar el apartado musical: Al menos a este nivel, la serie es sobresaliente, con un ominoso tema de apertura, cantado en latín, influenciadas por el arte de Gustav Klimt. (Aún aquellos que no gustan de esta serie están de acuerdo en que la secuencia de apertura está muy bien hecha) En contraste, el tema de cierre es una canción pop japonesa, la misma que casi parece fuera de lugar, considerando el carácter de la trama. El resto de melodías sirven para recrear un ambiente de tensión o dramatismo, el mismo que contribuye al impacto emocional de algunas escenas (Digo, por si acaso la sangre y las vísceras no hayan sido suficientes)



“Elfen Lied” me pareció una serie buena, aunque no excepcional, en la que pueden apreciarse muchos de los aspectos más radicales del anime. Eso sí, para aquellos que decidan verla, más les vale tener un estómago de lo más fuerte, no sólo para resistir las vísceras y el gore, sino también lo más empalagoso: Por raro que parezca, esta serie es capaz de reunir tales extremos.