domingo, 17 de octubre de 2010

Ark

B-17

Posiblemente el mejor segmento de la película "Heavy Metal":

Paranoia Agent





¿Cómo definir a una serie como lo es Paranoia Agent?
A primera vista (Si obviamos el sorprendente, a la vez que desconcertante tema de apertura, en donde muestra a los personajes riéndose sin parar) “Paranoia Agent” podría calificarse como una serie de misterio y suspenso, semejante a “Death Note” y “Monster”.
Sin embargo, lo cierto es que Paranoia Agent difiere considerablemente de las demás series anime que se hayan dentro del género del terror y el suspenso, estando marcada por ese “algo” tan particular, que hace únicas a todas las obras del recientemente fallecido Satoshi Kon, director de excelentes películas animadas como lo son “Perfect Blue” y “Tokyo Godfathers”.
Sin embargo, “Paranoia Agent” es más que una simple de misterio: Mientras trabajaba en sus películas previas, Satoshi Kon tuvo muchas ideas que consideraba buenas, pero que no se ajustaban a la estructura argumental de sus largometrajes. A fin de no tener que desechar esta buena cantidad de argumentos adicionales, Satoshi Kon “recicló” estas ideas, adaptándolas para el formato televisivo, el mismo que le permitía realizar una serie de variaciones y experimentos que no tendrían lugar dentro de un largometraje, el mismo que (Por lo general) demanda una trama más lineal, enfocándose en unos cuantos personajes.
En cambio, en “Paranoia Agent”, si bien hay una sola línea argumental que sirve de trasfondo y nexo para toda la serie, el carácter episódico de la serie permitía a Kon revisar diversos aspectos de la vida moderna en Japón, dándole un enfoque diferente a cada una de las historias que eran presentadas a lo largo de los capítulos, unidas por un mismo misterio.
De esa forma, “Paranoia Agent”, al igual que otras series magníficas e inusuales como “Twin Peaks” de David Lynch, o “Riget” de Lars von Trier, podía variar mucho de forma y tono, dependiendo del avance de la trama, pasando del misterio y el terror a la comedia, así como numerosos elementos de drama y fantasía, la misma que altera un entorno aparentemente realista y verosímil.


El punto de partida de la trama es el misterioso ataque sufrido por una tímida diseñadora de juguetes, Tsukiko Sagi, la creadora del popular Maromi, un perro rosa con los ojos adormilados (El mismo que a primera vista tiene el aspecto de las típicas creaciones de Sanrio, como “Hello Kitty” pero cuyo extraño aspecto también tiene una serie de evocaciones tenebrosas, las mismas que van aumentando conforme avanza la serie)
A raíz de este ataque, comienzan la investigación de los detectives Keiichi Ikari y Mitsuhiro Maniwa, los cuales no pueden impedir que más personas sean atacadas por el misterioso “Chico del Bate”, enigmático personaje de motivaciones desconocidas y aparentemente desconcertantes.
Mientras más ataques son reportados, el miedo y la paranoia van creciendo, estableciéndose un punto en común con todas las víctimas del “Chico del Bate”: Se tratan de personas que experimentan una crisis, bien sea a causa de la presión en el trabajo, o raíz de sus preocupaciones y demonios personales, las mismas que después de ser atacadas experimentan una “mejoría” en sus vidas, una suerte de “liberación” de los diferentes problemas a los que debían afrontarse. Sin embargo, no todas las víctimas serán tan afortunadas…
No revelaré más detalles con respecto a la trama de esta excelente serie, a fin de no arruinarles las numerosas sorpresas y giros argumentales que van surgiendo…Simplemente, me limitaré a comentar acerca con respecto al formidable trabajado realizado por Satoshi Kon y los animadores en cada capítulo, haciendo que cada uno de estos resulte una experiencia muy distinta a lo que el anime nos tiene acostumbrados.
Valiéndose de diversos personajes y su sentido del humor ácido, Kon se permite hacer aquí (Al igual que en Tokyo Godfathers) una fuerte crítica a diferentes aspectos de la sociedad japonesa moderna (Los mismos, que pueden encontrarse en todas partes del mundo, debido al carácter universal de estos) tal como lo es la diferente creación de formas para evadirse de la realidad, por medio de percepciones infantiles y “adorables” de la vida, rechazando todo aquel pensamiento que pueda resultar desagradable o fastidioso.
El tema de la “creación” de una realidad propia para evadirse de la realidad, también es compartido por la excelente (y breve) serie “The Maxx” (Cuyo desenlace, por cierto, tiene mucho en común con el de Paranoia Agent) y aunque aquí es abordado de forma distinta, en esencia, es muy similar: Incluso los elementos más oscuros de la trama, como la manifestación de personalidades negativas o vidas secretas a las que los personajes llevan, tienen cierto carácter evasivo, cierto matiz escapista, el mismo que permite que estos se sientan liberados de culpa, o se nieguen a aceptar sus propios defectos y debilidades.
A lo largo de toda la serie, hay motivos que se repiten constantemente: La figura del hongo nuclear (Nótese que la cabeza del perro Maromi también parece una especie de hongo) las risas que se van tornando maníacas, los patines…
Podríamos decir que, en cierto sentido, “Paranoia Agent” es uno de los trabajos más ambiciosos de Satoshi Kon, al mostrar tantas perspectivas y enfoques diferentes, los mismos que componen los diferentes elementos de la realidad presentada por la serie, funcionando magníficamente bien en todos los niveles.
La música, al igual que en “Perfect Blue” logra crear una gran atmosfera de tensión y suspenso, por medio del contraste producido al mezclar melodías “alegres” y relajantes con las situaciones más retorcidas y macabras.
“Paranoia Agent” es una prueba más del genio de Satoshi Kon como realizador y animador, demostrándonos a través de su obra que no todo estaba dicho dentro del mundo del manga y el anime.
Mientras veo cada uno de los episodios de esta serie, no dejo de preguntarme que otra gran obra nos habría regalado Kon de no ser por su prematura muerte a raíz de un cáncer pancreático.