lunes, 13 de diciembre de 2010

Aeon Flux




Es en verdad lamentable ver en lo que MTV se ha convertido en estos días: Una sucesión de programas tediosos, llenos de contenidos frívolos, cuando no idiotas…Más lamentable aún si tomamos en cuenta que, en otro tiempo, concretamente a principios de los noventa, este canal transmitió más de una serie animada de gran calidad, unas producciones verdaderamente subversivas que marcaban un fuerte contraste con las blandengues producciones animadas que habían saturado las décadas anteriores.

Entre estas series podemos mencionar a la corrosiva “Beavis & Butthead”, la excelente (Y tristemente breve) “The Maxx”, y por último esta magnífica animación experimental, en la cual se presentaban toda clase de elementos totalmente atípicos y originales, no sólo en el aspecto visual, sino también el argumental, alcanzando niveles nunca antes visto de complejidad; un verdadero delirio onírico.



Fruto de la imaginación de Peter Chung, animador estadounidense de origen surcoreano, esta historia comenzó primero como un corto experimental de 12 minutos, dividido en seis partes, el mismo que fue incluido en el bloque de animación experimental “Liquid Television” (Precisamente, en este bloque comenzaron animaciones como “Beavis & Butthead” y “The Head”)


Peter Chung, quien había trabajado en animaciones como “Transformers” “Las Tortugas Ninja” y “Rugrats”, quiso crear algo completamente distinto a sus trabajos anteriores, en las cuales no pudo desarrollar plenamente su creatividad (Más que nada, porque eran producciones dirigidas al público infantil) de forma que en los cortos de Aeon Fluxx, este animador dio rienda suelta a su imaginación desenfrenada, comenzando así con lo que eventualmente se convertiría en una obra de culto.
La serie animada apareció en 1995, si bien esta era un tanto distinta a los cortometrajes (Más que nada, porque la serie contenía diálogos, mientras que los cortos eran mudos) Pero aún así, captaba la esencia surreal y vanguardista de los cortos, presentándonos una historia de ciencia ficción impresionante y compleja, en donde las cosas nunca eran lo que parecían, y en donde la trama de cada episodio terminaba de la forma más inesperada que uno pudiera imaginar.


Erotismo, violencia, situaciones descabelladas, cyberpunk y humor negro se combinaban de forma bizarra, resultando así en una obra fuera de lo común, fascinante, hipnótica, que funcionaba a muchos niveles, en donde hasta lo más feo y grotesco podía adquirir una dimensión fascinante, bella incluso.

Desde luego una serie con semejantes características no es precisamente algo para todos los gustos: Considerando su carácter tan atípico y especial, era obvio que para muchos esta serie resulte desagradable, confusa, y excesivamente auto indulgente…Puede que en parte esto sea verdad. Pero también esa misma impresión ha causado muchas obras del arte cinematográfica y literaria. Y yo pienso que, en el plano de las series animadas, “Aeon Flux” es una obra de arte por derecho propio, un trabajo que trasciende más allá de todo tiempo y época…Sin duda, una pesadilla atrapante y magnífica, como “Brazil” de Terry Gilliam.
Sí, en verdad es una lástima que ya no se presenten más series animadas como estas, sobre todo en un tiempo en el que supuestamente los animadores cuentan con una mayor libertad que antaño. Con todo, “Aeon Flux” marcó la pauta que seguiría la obra posterior de Peter Chung, más que nada en lo referido a su particular y estilizado diseño de personajes, el cual destaca principalmente en trabajos como su versión futurista anime de la vida de Alejandro Magno “Alexander Senki”, su corto incluido en Animatrix “Matriculated” y su película corta “Las Crónicas de Riddick: La Furia Oscura”.
Finalmente, la película de acción viva basada en el personaje no le hizo nada de justicia a la gran serie en la que estaba inspirada, resultando en una adaptación de lo más pragmática, aburrida y convencional de una de las más sorprendentes imaginativas series (De animación o acción real) que alguna vez se hayan hecho. Una verdadera lástima, y una razón más por la cual yo odio los live-action de caricaturas.