lunes, 24 de octubre de 2011

Sketchtravel-Dice Tsutsumi

Corto realizado por el director de arte de Toy Story 3, Daisuke 'Dice' Tsutsumi.

SketchTravel from Curio on Vimeo.

Un Perro llamado Dolor: Animación y poesía

Personalmente, yo creo que la animación tiene la cualidad de expresar más efectivamente las escenas de carácter más subjetivo e irreal: Al ser un medio tan fuertemente apoyado en el aspecto visual, muchas escenas que podrían resultar ridículas o afectadas en una película de acción viva pueden quedar maravillosamente plasmadas por medio de las diversas técnicas de la animación.
Así, por ejemplo, una sola imagen es capaz de transmitir mucha más emoción e intensidad que las locuciones en off o largos monólogos. Es por esa misma razón que “Un Perro llamado Dolor”, a pesar de su limitada animación y lo densa que pueden resultar algunas de sus escenas, terminó pareciéndome una muy efectiva muestra de lo que puede llegar a ser el cine de carácter “poético”.
Dividido en siete secuencias (Aquí llamadas “Retratos”) esta película dirigida por Luis Eduardo Aute (Quién además es el autor de los más de 4000 dibujos que conforman esta película) es una homenaje a las vida y obra de numerosos artistas, teniendo en común solamente la presencia (Así sea fugaz) de un can, siendo el título de la película una referencia al perro mascota de la pintora mexicana Frida Kahlo, en quien se centra el tercer “retrato” de esta película.
Al igual que en “De Profundis” de Miguelanxo Prado, la belleza y detallismo de los dibujos compensa largamente el escaso movimiento de la animación, valiéndose de esta como un recurso narrativo, de manera que el carácter “estático” de muchas escenas de esta película van acompañadas por un tono sereno, aún en las escenas que son de carácter violento y/o grotesco. Lo que en una película de acción viva podría haber tenido un carácter chocante o de mal gusto aquí adquiere una dimensión más delicada, sutil, llegando a ser muchas de esas escenas bellas incluso. La animación, por limitada que sea, no está sujeta a los límites impuestos al cine de acción real, estando abierta a toda clase de posibilidades artísticas impensables para las películas de carácter convencional.
Desde luego, hay ratos en los cuales los excesos de “Un Perro llamado Dolor” llegan a bordear lo afectado (A mi parecer que el segmento dedicado a Salvador Dalí y Luis Buñuel se alargó más de lo debido) pero eso no impide que el conjunto resulte plenamente satisfactorio, a pesar de su naturaleza episódica.


“Un Perro Llamado Dolor” es una buena muestra de cine surreal, y de cómo las limitaciones técnicas pueden ser usadas a favor de una narrativa bella y poética, dejando en claro que en lo que respecta a las películas y la animación en general, no todo está dicho.