jueves, 27 de agosto de 2015

Moral Orel

A primera vista, una serie como esta podría parecer como una sátira obvia de un blanco excesivamente fácil (En este caso, los fanáticos religiosos) cuyo humor estaría más que nada limitado a hacer los típicos chistes obvios que podrían hacerse a expensas de los aspectos más negativos del cristianismo conservador norteamericano, con su cuota infaltable de humor negro, absurdo y chocante, el cual haría un fuerte contraste con la estética amable e infantil de los personajes.
Digamos, una especie de mezcla entre “South Park” y “Davey y Goliath”. Y efectivamente, tal descripción parece ser acertada luego de ver solamente los primeros episodios.
Sin embargo, “Moral Orel” resulta ser una de esas series que no muestran todo su potencial desde el comienzo, sino que el mismo va desarrollándose paulatinamente a lo largo de sus tres temporadas, progreso durante el cual se realiza un cambio de tono radical: De esa manera, el humor absurdo y burlón de los primeros episodios (A mí parecer entretenidos, aunque algo formulaicos) se torna más cínico y amargo en la segunda temporada, siendo el desenlace de la misma el punto en el cual la serie da un giro completo, volviéndose una especie de drama psicológico en la siguiente temporada, en la que apenas si hay una ocasional dosis de humor negro.
Asimismo, hay un mayor énfasis en la continuidad de la trama, explorando elementos que tan solamente eran sugeridos durante los primeros capítulos, en donde lo que parecía ser en un principio un simple chiste termina cobrando peso de forma inesperada. Durante la tercera temporada de la serie hay unos diálogos muy buenos, y también se da un excelente desarrollo de los personajes, ahondando diversas facetas de su personalidad, además de mostrar cuales son las razones que los llevan a comportarse de la manera que lo hacen. De la misma forma, la ingenua visión del mundo sostenida por el personaje principal va siendo trastocada de a pocos con la “dura realidad” que los acontecimientos que tienen lugar a partir de los últimos episodios de la segunda temporada, dejando muy en claro que las cosas no solamente no son tan “perfectas” como parecen ser en un principio, sino de hecho, bastante más difíciles y complicadas, hasta llegar a una conclusión algo apresurada, pero de todas maneras satisfactoria.
Debo decir que “Moral Orel” me ha parecido una de las más interesantes propuestas que alguna vez se hayan transmitido dentro del bloque Adult Swim. Puede que, tras ver uno que otro video relacionado con esta serie, a muchos no les parezca gran cosa, pero yo considero que el resultado final es lo suficientemente gratificante como para compensar cualquier altibajo o lentitud de la trama en su desarrollo. Ciertamente, el pasar de lleno de la comedia al drama es un riesgo que muy pocas series animadas se atreverían a correr, y ni siquiera es así es seguro que podrían hacerlo con la misma efectividad del presente programa.